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El maligno (portada del juego Diablo II). |
Primero
quisiera aclarar, por si queda alguna duda, que soy un ferviente y devoto
creyente cristiano católico (de los que se les llama
"tradicionalistas", además) y que esto NO es una parodia de la
religión, sino un sitio serio, pero que a su vez, en parte, sirve como parodia
a "Religión al descubierto", al igual que hice con "Alerta
Religión"; es decir, si los ateos se burlan de nosotros, nosotros nos
burlamos de ellos...Y como soy cristiano obviamente no simplemente creo en la
existencia de Dios (la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo), sino
también en la existencia de la Virgen María, del diablo, de los ángeles buenos
o celestiales, de los ángeles malos o demonios, de los santos (incluyendo San
Nicolás, no confundir con el farsante de "Santa Claus"); y también
creo en la existencia de seres mitológicos, mal llamados “dioses” por los
paganos, que en realidad no pasan de demonios, creo en la existencia de
vampiros, de unicornios y de burros que hablan (como aparecen en la Sagrada
Biblia), creo también en los dragones, en los duendes, etcétera…Pero debo
aclarar que una cosa es creer en la existencia de tal o cual entidad, otra cosa
es creer en el sentido de “confiar” en tal entidad; y el único ser sobrenatural
que es digno de adoración es únicamente Dios.
Después
a la Virgen María, a los Santos, beatos, venerables, siervos de Dios y a los
ángeles se los veneran, en distintos grados (dulía para estos últimos e
hiperdulía para la Santísima Virgen María); pero reitero que el único digno de
latría o adoración absoluta es Dios: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y
eso nos diferencia a los católicos de los protestantes, que no entienden—o no
quieren entender—que nosotros NO idolatramos ni a la Virgen ni a los Santos,
sino que los veneramos; el problema en parte es lingüístico y es porque por la
inferioridad del idioma inglés, ellos no logran comprender muy bien la
diferencia entre “adoración” y “veneración”…Venerar también podemos hacerlo a
los héroes y a los santos incluso cuando están vivos, pero siempre sin caer en
la idolatría hacia el hombre; muy distinto es lo que hacen los paganos que ven
una imagen de un “dios” y ya la idolatran; nosotros los cristianos NO
idolatramos imagen alguna, el que tengamos imágenes de Jesucristo, la Virgen,
los Santos, etcétera, es sólo para representación de la devoción, pero no para
ponernos a “adorar imágenes”, pues eso sería pagano.
Ahora
bien, los ateos que odian a Dios y lo niegan lo que hacen es adorar al hombre, es
decir que caen en la idolatría, ya sea porque idolatran a su propio ego o al
hombre colectivamente; cualquiera de las dos formas son aberrantes y su justo
castigo sería la muerte, porque es una abominación ante los ojos de Dios. Por
eso no cabe duda de que los ateos son satánicos, así que habría que acabar con
la gran mentira de la humanidad: el ateísmo. Veamos lo que nos cuenta el ateo
con otro
de sus rebuznos:
“Según la mayoría de las religiones de
nuestro planeta (obviamente no soy tan egoísta ni narcisista para asumir
que somos la única especie inteligente en todo el universo), fuimos creados por
Dios con 2 propósitos principales: adorar a Dios y vivir de manera que seamos
dignos de estar con él una vez que estemos muertos (hay mas propósitos
definidos en las religiones, pero son potenciadores o accesorios de las 2 que
mencioné). Analizaré brevemente cada una:”
Como
vemos el ateo comienza ya mostrando sus creencias absurdas, indicando la
posibilidad de “otras especies
inteligentes en el universo”, lo cual además de anti-bíblico es
científicamente absurdo, pues la Tierra es el único lugar apto para la vida y
más aún la vida inteligente. Los humanos fuimos creados a imagen y semejanza de
Dios, eso es lo que define al “ser humano”; si existieran seres extraterrestres
inteligentes carnales (excluyo a los ángeles, porque los mismos no son
carnales, sino espirituales), entonces serían por definición “seres humanos”; y
desde el punto de vista científico es absurdo que existan seres humanos en
otros mundos, pues para que eso fuera posible deberían de existir otras “Tierras”,
ya que la Tierra—contrariamente a lo que vulgarmente se cree—NO es un planeta,
sino que es el centro del universo, alrededor del cual gira todo el universo
(véase Teoría Geocéntrica, modelo de Tycho Brahe). Así que es IMPOSIBLE que
existan seres humanos extraterrestres. Quien afirma tal cosa, está chiflado y
no se trata de “egoísmos” ni “narcisismos”, ¡vaya que son cínicos los ateos! Es
pura, dura y cruda realidad. ¡Nada de andar buscando “hermanitos
extraterrestres”, estamos “solos”! En verdad esos supuestos “extraterrestres” a
los que popularmente se refieren, no son carnales, sino que son seres
espirituales, que no son de este mundo, sino del Otro mundo; y son demonios.
Claro, que también a veces se nos puede aparecer algún ángel, pero esos sólo se
les aparece a la gente muy buena y lo principal es que los ángeles buenos no se
andan disfrazando de ETs como sí hacen los demonios con sus supuestas “naves
espaciales”. ¡Así que no nos traguemos el cuentito de los ETs pues son
demonios!
Las tonterías ateas, fácilmente refutadas... |
Y
sí, tal como indica el ateo, tenemos que adorar a Dios; es algo obvio, pues Él
nos creó y a Él le debemos todo. Pero a continuación el ateo se pone a “analizar”;
veamos:
“Adorar
a Dios: vamos, o sea me están
diciendo que Dios creó un universo enorme, con lugares y cosas que el ser
humano jamás va a conocer, nos puso en un diminuto planeta en comparación al
resto, ….”
En
primer lugar, ¿cómo sabes el tamaño del universo que creó Dios?, ¿quién no te
dice que termina por ahí nomás y que no es tan grande como se nos hace creer?
¡Ah claro, porque eres un fiel creyente de la NASA! Aquí notamos la clara
idolatría que estos ateos le tienen a la llamada “ciencia”, que no pasa de
cientificismo ateo, de hechicería disfrazada; seguramente este ateo es de los
que se creen la fantasía del “hombre
llegando a la Luna”, que no pasa de una gran farsa, una película
hollywoodense de una serie de supuestos alunizajes, nada más. Así que no sabemos si el universo es enorme o
no, y es muy seguro que algún día (si no viene el fin del mundo antes), el ser
humano pueda conocer todos los lugares del universo, pero los de este universo
material, nunca podrá ver lo que hay más allá…Nunca, hasta que termine la
historia, por supuesto (la universal y la individual de cada uno, pues al morir
vamos al “más allá” y vemos otras cosas que en “vida” no vemos…). Después dice
el ateo: “nos puso en un diminuto planeta”.
¿Diminuto planeta? Claro, eso es porque te crees todo el cuento de la NASA;
¿has medido algún planeta para saberlo? Además, como mencioné, la Tierra no es
un planeta, la Tierra es la Tierra.
Y
luego el ateo dice un montón de cosas sin sentido, que no pasan de blasfemias,
burlándose de Nuestro Señor Jesucristo y de la Redención, y hasta del concepto
mismo del pecado, como si Dios tuviese la culpa de nuestros pecados. ¡Qué
caradura estos ateos! Porque al menos los creyentes, que también somos
pecadores, nos arrepentimos de los mismos y nos reconocemos como tales: “mea culpa, mea culpa”, nos damos golpes
en el pecho, nos vamos a confesar, cumplimos la penitencia y hasta hacemos
algunas mortificaciones a veces; pero los ateos que hacen, ellos dicen: “sí soy pecador, pero quiero seguir
siéndolo, porque lo disfruto y no me importa Dios, porque creo que no existe”;
por eso es ateo, para negar el castigo al pecado y luego en todo caso, le
incriminan a Dios, diciéndole: “yo soy
pecador porque tú me hiciste así”, como si fuera Dios quien los haya
incitado a pecar, cuando nadie nos obliga a algo; en el fondo, todos hacemos lo
que queremos, eso es el libre albedrío. Dios no tiene la culpa de las personas
que van al infierno; ellas van, porque “quieren”, vamos a decir así…
Continúa
el ateo: “Ser dignos de vivir con el después de la muerte: esta es la que menos me gusta, porque al
menos en la primera había una prueba de fé involucrada, la que dependiendo de
las características del Dios, pudiera considerarla como un requerimiento
medianamente aceptable. Lo que si por ninguna manera llegaría a considerar, es
la idea que tengo que ser digno de vivir con él, y manera de demostrarlo es
siguiendo las sagradas escrituras; sin embargo, esto presenta, además de
convivir con un Dios de lo mas divo, a que todas las personas que han muerto
antes de nacer, o que no han tenido la oportunidad de conocer “la palabra de
Dios”, o que han sufrido alguna enfermedad grave durante toda su vida…..que hay
con ellos?....acaso tendrán que reencarnar para tener otra vez la maravillosa
oportunidad de probarle a Dios lo digno que se es de vivir con el?...en ese
caso sería un duro trabajo, y que suponiendo que sólo una religión es la
correcta, mueren app. 150.000 por día, así que a lo menos 75.000 de ellas no
han conocido la palabra del Dios verdadero, por lo que tendrían que nacer de
nuevo para ver si esta vez si logran tal “oportunidad”. Como siempre los
ateos burlándose, dirigiéndose a Dios con minúsculas, ¿no?, poniendo con “él”,
en lugar de con “Él”…En fin, sigamos…Lo que sigue es una catarata de absurdos
ya que demuestra no tener un mínimo de conocimiento bíblico—como sí lo tienen
algunos ateos, que les encanta leer la Biblia, pero sólo para burlarse de la
misma—pues habla de supuestas “rencarnaciones” y no entiende qué pasaba con los
fallecidos en el Antiguo Testamento…y ni siquiera comprende la Gracia de poder
ir y ver a Dios, algo que hay que ser digno de ello, para poder llegar a
lograrlo, por supuesto. Todo está bien explicado en el Evangelio, pero lo que
sí voy a aclarar es que antes de que Jesucristo descendiese a los infiernos,
todos los muertos iban a esos mundos inferiores (debajo de la superficie de la
Tierra) y era en el Sheol, en el seno de Abraham donde iban a parar los justos;
mientras que los demás se iban al Hades, un poco más abajo. Pero los filósofos
griegos “proto-cristianos” como lo fueron Platón y Aristóteles, como todavía no
conocían la Palabra de Dios, al fallecer no fueron al fuego, sino que
permanecieron en una parte del Hades sin fuego, en una especie de “limbo para
adultos”; después Jesucristo sacó a los justos, entre ellos el Santo Patriarca
Abraham, el Santo Rey David, etcétera del Sheol, de los infiernos y los llevó
el cielo; así que todos los justos del Antiguo Testamento están hoy en el
cielo, juntos a todos los cristianos justos del Nuevo Testamento. Desde
entonces, el infierno propiamente dicho fue sólo reservado para los malos (herejes,
cismáticos, protestantes, paganos, comunistas, ateos, etcétera), junto al
diablo y sus demonios.
Pero
una cosa que hay que aclarar es que los mundos inferiores no son homogéneos,
son variados, porque Dios es justo y misericordioso, no es lo mismo alguien que
por ignorancia invencible nunca se haya podido bautizar, pero vivió siendo un “bueno”,
que otro que sabiendo la verdad, la rechazó. Así un ateo, que sabe bien que
Dios existe pero lo niega, se va a las partes más inferiores del infierno,
junto a los ladrones y a los asesinos, a padecer eternamente del fuego del
infierno; un poco más arriba están los paganos, los protestantes y demás
infieles, pero los que fueron justos y nunca se bautizaron, ellos no pueden
entrar al Paraíso y ni siquiera el Purgatorio, porque por más justos que sean
no son cristianos y sólo los cristianos pueden salvarse, así que esos van a un
infierno sin fuego; generalmente son niños no bautizados, aunque también puede
darse el caso de adultos. De ahí que los católicos—por más que Antipapas
modernistas anden diciendo lo contrario—sí creemos en la existencia del Limbo,
precisamente porque Dios es justo y no va a permitir que alguien que no tiene
más pecado que el original se vaya al infierno; por lo cual es lógica la
existencia del Limbo. El Purgatorio, es otro mundo inferior, con fuego, pero
con un fuego diferente al del infierno; mientras el fuego de este último es de
castigo, el del purgatorio es para purificar los pecados que no fueron
confesados y expiados a tiempo, porque nadie que no esté puro (limpio) puede
entrar al Paraíso, pues el Paraíso es exclusivo para los católicos santos; así
que las almas desencarnadas que no pagaron todos sus pecados, quedan retenidas
en el Purgatorio hasta que expíen todos sus pecados. Una vez dicho proceso sea
finalizado (proceso que puede demorar desde unos días, pasando por semanas,
meses, años, siglos e inclusive hasta el día del Juicio final), esa alma
desencarnada puede tranquilamente ingresar limpio al Paraíso.
Y
finalmente el ateo cierra rebuznando: “En
fin, no quiero dormirlos alargando innecesariamente este post, ya que creo los
argumentos ya han sido expuestos. Los invito entonces a que saquen sus propias
conclusiones y establecer una sana discusión que nos haga aprender a todos, al
margen de que estemos equivocados o no………” ¿Argumentos?, ¿cuáles? Si yo
sólo leí rebuznos; como decía el peor enemigo de la fe no es la razón, sino la
ignorancia y con esto queda demostrado. He ahí mi conclusión, entonces…
El
ateísmo sólo nos puede llevar al infierno y entonces, ¿vale la pena seguir al
diablo?
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